En el Municipio de Cumbal, donde el silencio antes pesaba, hoy se escucha el sonido de la obra pública, del transporte escolar que sí llega, del productor que saca su cosecha y del turismo que empieza a florecer. La visita del Gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar Jaramillo, fue una verificación en terreno de que cumplir la palabra cambia realidades. “En nuestros pueblos indígenas no se firma primero un papel, se firma la palabra, y la palabra se honra con obras que se ven”.
• Más de $54.600 millones en inversión pública consolidan la paz territorial de Cumbal con obras visibles y funcionales.
• La conectividad vial articula educación, economía rural y turismo en una sola estrategia de desarrollo.
• Cumplir la palabra fortalece la confianza comunitaria y aporta a la reducción de las violencias.
La transformación de Cumbal se sostiene en decisiones concretas. La vía Guachucal – Cumbal, con una inversión histórica que supera los $38.000 millones, alcanza hoy un 88 % de ejecución física, superando lo programado. No se trata solo de pavimento: son kilómetros que garantizan movilidad digna, integración regional y acceso a servicios esenciales. El Gobernador confirmó recursos adicionales para culminar los 1,6 kilómetros pendientes, asegurando una obra técnicamente viable y duradera. “Ningún proyecto de este gobierno está siniestrado. Eso es microgerencia y respeto por la plata pública”, señaló Luis Alfonso Escobar.
A esta apuesta se suma la vía Cumbal – El Volcán, con una inversión de $12.600 millones, que fortalece la conexión con la exprovincia de Obando y dinamiza el turismo en torno a la laguna, uno de los principales atractivos naturales del departamento. La obra contempla calzadas amplias, pensadas para una movilidad segura y acorde con las dinámicas productivas. “No se trataba de hacer una vía estrecha, sino de una infraestructura que impulse el desarrollo”, precisó el mandatario departamental.
El desarrollo social avanza al mismo ritmo. Tras años de abandono, el Complejo Deportivo de Cumbal, estancado desde 2018, fue reactivado. Hoy cuenta con los ajustes técnicos y financieros necesarios para su finalización, garantizando un espacio para el deporte, la cultura y la convivencia. Esta obra no es menor: es infraestructura para la juventud, el talento y la cohesión comunitaria.
La educación también se beneficia directamente de esta transformación. Con mejores vías, el transporte escolar deja de ser un obstáculo. “En invierno, muchos niños no llegaban a clase. Hoy estas obras garantizan acceso, permanencia y dignidad”, explicó el Secretario de Educación, Adrián Alexander Zeballosf, al confirmar avances de obra entre el 80 y 90 %, próximas a inaugurarse.
El campo, corazón de Cumbal, es protagonista. Este municipio 100 % agrícola y pecuario produce 14.200 toneladas de papa al año y sostiene su economía en la ganadería de leche y especies menores. Hoy la Gobernación impulsa proyectos estratégicos: $2.500 millones en proyectos de cuyes, con $800 millones destinados a Cumbal, beneficiando a 40 familias y más de $1.500 millones en ganadería, orientados al mejoramiento genético e inseminación artificial. “Vías, educación y agroindustria son la ecuación que genera paz y oportunidades rurales”, explicó la Secretaria de Agricultura, Prinith Jurado Erazo.
Un hito histórico se suma a este proceso: la aprobación del estudio de factibilidad de la Universidad de los Pueblos Pastos y Quillasingas, que le da vida jurídica a un proyecto construido desde la movilización social de las comunidades indígenas. El Gobernador de Nariño ratificó su respaldo para garantizar sostenibilidad financiera y avanzar hacia una ordenanza departamental. “Esta universidad es territorio, identidad y futuro”, destacó Ernesto Ramiro Estacio, vocero del Territorio Panan Cumbal.
Las comunidades lo confirman. Para líderes indígenas y habitantes, las obras ya cambiaron la vida diaria. “Antes la situación era muy difícil. Hoy la vía, la educación y el campo nos permiten vivir mejor”, expresó Pablo Daniel Mimalchi, habitante del municipio.
Cumbal avanza con hechos. Aquí, cumplir la palabra dejó de ser una promesa y se convirtió en política pública. Así, paso a paso, el municipio camina seguro hacia su propia transformación con obras, confianza y futuro compartido.
