La voz de las comunidades fronterizas impulsa la creación de la primera Política Pública de Refugio en el país. Nariño, como territorio priorizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, transforma la atención y protección de personas refugiadas y migrantes mediante un proceso participativo que nace desde los municipios. Esta acción responde directamente a las dinámicas migratorias complejas del sur del país y asegura soluciones reales para la población en movilidad humana.
• Aproximadamente 41.500 personas refugiadas y migrantes con vocación de permanencia en Nariño se benefician directamente con este nuevo modelo de atención.
• Ipiales, Pasto y Tumaco, municipios con alta concentración de población en tránsito y desplazamiento, lideran la implementación de la política pública.
• Cumplimiento de la Sentencia SU-543 de 2023, que ordena al Estado colombiano robustecer el sistema de atención a solicitantes de refugio.
“Nariño es fundamental en la estrategia del sistema de refugio en Colombia, porque aquí convergen dinámicas migratorias complejas y población solicitante que ingresa por el sur del país”, explicó Leonardo González, coordinador del Grupo Interno de Trabajo para la Atención a los Refugiados del Ministerio de Relaciones Exteriores. El ejercicio deliberativo fortalece las capacidades institucionales en los municipios, especialmente en territorios del corredor Panamericano.
“Estos espacios nos permiten adquirir herramientas para atender los casos que se presentan a diario”, señaló Andrés Erazo, personero del Municipio de Taminango.
Por su parte, desde las organizaciones sociales, Evelin Palma, representante de la corporación ALABA, destacó la importancia de generar confianza: “Estos espacios nos permiten orientar mejor a la población migrante”.
El Secretario de Gobierno Departamental, Fredy Andrés Gámez Castrillón, resaltó la unión de esfuerzos entre la Defensoría del Pueblo, Procuraduría, personerías y comunidades de acogida. Este trabajo conjunto aporta los insumos necesarios para que la política pública sea inclusiva y responda a la realidad del territorio, especialmente en zonas con alta presión humanitaria.
La transformación de Nariño avanza con hechos que garantizan la protección de los derechos humanos.
El liderazgo del departamento en este proceso nacional asegura que la voz de las regiones sea el eje central de la nueva gobernanza migratoria en Colombia.
