Las condiciones extremas del terreno, el clima y el esfuerzo de los equipos de respuesta evidencian la magnitud del incendio forestal en el cerro Aminada corregimiento de Pisanda, Municipio de Cumbitara, una emergencia que exige intervenciones planeadas para proteger la vida del personal y avanzar en la extinción del fuego.
La operación, completa cuatro días de preparación y coordinación entre la Gobernación de Nariño, la Alcaldía de Cumbitara, organismos de socorro, Fuerza Pública, pilotos y comunidad. El trabajo articulado ha permitido desplegar una estrategia aérea y terrestre en una de las zonas más complejas del departamento.
Las labores se desarrollan en una montaña de bosque espeso, con pendientes superiores a los 45 grados, donde la vegetación dificulta cada desplazamiento. El avance del personal requiere abrir camino entre árboles y arbustos, realizar pausas para recuperar fuerzas y ajustar permanentemente el plan operativo de acuerdo con las condiciones del terreno y el comportamiento del incendio.
A estas dificultades se suman las altas temperaturas durante el día en la parte baja de la montaña y el intenso frío en las zonas altas durante la noche, condiciones que reducen las posibilidades de descanso. La presencia constante de insectos, el aislamiento y las extensas jornadas aumentan el desgaste físico y emocional de quienes permanecen en la emergencia.
Todas estas vicisitudes hacen que el cuerpo se agote con el paso de las horas. El desgaste físico y mental aumenta, mientras una noche puede convertirse en una verdadera prueba de resistencia. Se pierde la noción del tiempo y la incertidumbre es constante, porque en cualquier momento la situación puede cambiar y, con ella, el Plan de Acción.
El apoyo logístico también ha sido determinante. La Alcaldía de Cumbitara garantiza el suministro de alimentos e hidratación para los equipos en terreno, mientras habitantes de la zona, como doña Doris Ceballos, preparan las comidas para el personal que permanece en la montaña.
La operación también refleja el compromiso de quienes integran los organismos de respuesta. Muchos de ellos han dejado temporalmente a sus familias y sus actividades laborales para atender la emergencia. Es el caso del bombero voluntario Carlos Mora, quien participa en las labores sin recibir remuneración, motivado por su vocación de servicio.
La complejidad de la emergencia exige actuar con responsabilidad, afirma la Dirección Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres de Nariño. Cada decisión busca proteger la integridad de bomberos, soldados, funcionarios y tripulaciones aéreas, evitando exponerlos a riesgos innecesarios mientras avanzan las acciones para controlar el incendio.
La emergencia deja una reflexión sobre la importancia de la prevención. Evitar prácticas que puedan generar incendios forestales representa la medida más efectiva para proteger la vida, conservar los ecosistemas y reducir los altos costos humanos, ambientales y operativos que demanda una emergencia de esta magnitud.
