La sustitución de cultivos de uso ilícito en Nariño dejó de ser un discurso para convertirse en un acuerdo territorial en marcha. En el resguardo indígena Inda Zabaleta, Municipio de Tumaco, comunidades y Gobierno Departamental iniciaron la erradicación voluntaria de 500 hectáreas de coca, en una decisión colectiva que marca un punto de inflexión en la política antidrogas desde los territorios.
*Una determinación comunitaria que reemplaza economías ilícitas por modelos productivos legales.
*El acuerdo territorial incluye agua potable, reforestación, acceso a tierra y proyectos productivos con enfoque comunitario.
*Nariño se posiciona como referente de sustitución voluntaria basada en inversión pública y construcción de paz territorial.
El Gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar Jaramillo, fue claro al señalar que este proceso responde a una realidad histórica que el Estado no puede seguir ignorando: “Aquí los campesinos han subsistido de economías ilegales porque el Estado no ha estado. Por eso hoy el mensaje es claro: se necesita una decisión nacional de fondo para transformar estas economías. No podemos dar un paso atrás en la sustitución, ni en la paz”.
La comunidad indígena ratificó su compromiso con el proceso. Cristian Moreano, Gobernador del resguardo Inda Zabaleta, explicó que la erradicación ya está en marcha y que el objetivo es transformar estructuralmente el territorio: “Iniciamos la erradicación voluntaria en conjunto con la Gobernación. Apostamos al cacao, a otros cultivos y a mejorar condiciones como vías, educación y salud para que el cambio sea sostenible”.
El acuerdo establece que la transición comienza al garantizar condiciones básicas de vida. En ese sentido, ya avanzan los diseños técnicos para la construcción de sistemas de acueducto y saneamiento básico en el resguardo, junto con procesos de compra de tierras en articulación con la Agencia Nacional de Tierras.
A esto se suma la restauración ambiental de las hectáreas intervenidas, liderada por autoridades ambientales, como parte de una estrategia que elimina cultivos ilícitos y recupera el equilibrio del territorio.
La transición productiva está enfocada inicialmente en el cacao, sin cerrar la puerta a otras líneas definidas por la comunidad.
La Secretaría de Agricultura del departamento acompañará este proceso con asistencia técnica especializada, viveros comunitarios y desarrollo agroindustrial.
Prinith Jurado, de la Secretaria de Agricultura, explicó que el éxito del modelo depende de asegurar toda la cadena productiva: “Vamos a entregar semillas, acompañar técnicamente y, sobre todo, garantizar la comercialización. Sin mercado no hay sostenibilidad. El objetivo es que estas familias tengan mejores ingresos y calidad de vida”.
Jhon Salguero, de la coalición Unidos por la Paz, lo resume así: “ Aquí hay campesinos, comerciantes, comunidades que creen en el cambio. No hay que ser cultivador para ayudar a transformar el territorio. Lo importante es la unidad. Este proceso no es un juego, es una apuesta real por el futuro”.
El secretario de Paz, Alex González, lo plantea sin ambigüedades: “Aquí estamos demostrando que la solución está en el diálogo con las comunidades y la inversión en el territorio. Esto sí transforma y construye paz”.
El proceso de Inda Zabaleta se conecta con la agenda nacional e internacional sobre política de drogas, donde la sustitución voluntaria y el desarrollo rural comienzan a posicionarse como alternativas reales.
