Nariño: el epicentro de la nueva paz americana y el blindaje de la esperanza.

Nariño: el epicentro de la nueva paz americana y el blindaje de la esperanza.

Una carta para: Gustavo Petro Urrego – Presidente de Colombia y Donald Trump – Presidente de Estados Unidos de América.

De: Luis Alfonso Escobar Jaramillo – Gobernador de Nariño.

Señores Presidentes:

El 3 de febrero de 2026 el mundo será testigo del encuentro de dos figuras que han redefinido el ejercicio del poder en el siglo XXI. Ustedes, que han sabido interpretar los sentimientos más profundos de sus naciones y han desafiado los marcos tradicionales de la gobernabilidad, tienen ante sí una oportunidad que la historia reserva solo para los grandes: consolidar un modelo de paz que el mundo, hoy sumido en la incertidumbre, reclama con urgencia.

Les escribo desde Nariño, sur de Colombia. Un territorio que, a diferencia de otros focos de atención global, no busca la confrontación ni el aislamiento. Nariño no es Venezuela ni es Palestina; aquí no hay muros infranqueables ni distancias ideológicas insalvables. Somos una bisagra viva: el punto donde la seguridad hemisférica del Norte y la justicia social del Sur dejan de ser conceptos en disputa para convertirse en una sola voluntad de transformación que es, en esencia, lo que cada uno de ustedes busca y explora en la medida de sus creencias individuales, pero que convergen en el sentido de la búsqueda, no de un enemigo común, sino de un propósito mayor y global.

La grandeza de un líder se mide por su capacidad de transformar realidades adversas en victorias tangibles. Ustedes tienen hoy en sus manos el “Modelo Nariño“, una prueba pragmática de que sus visiones, lejos de excluirse, se necesitan mutuamente:

Aquí, en este sur, en estos cinco mundos que constituyen un Estado Subnacional en Colombia, hemos reducido la tasa de homicidios de 26,3 a 16,3 por cada 100.000 habitantes en dos años. En 2025, alcanzamos la cifra de cero acciones terroristas. Presidente Trump, este es el lenguaje de la ley y la seguridad; Presidente Petro, este es el fruto del diálogo social que germinó en Nariño en su gobierno.

Los hechos hablan de nuestras determinaciones, como sucede con Tumaco (en el pacífico nariñense de Colombia) que durante los últimos 35 años fue clasificado como el territorio con mayor número de hectáreas sembradas de coca, hoy, por acciones conjuntas gubernamentales, institucionales y comunitarias, avanza con la erradicación de 2.800 hectáreas de coca por voluntad propia de sus comunidades. De esa manera, le estamos retornando la propiedad de la tierra al campesinado y permitiendo que el Distrito de Tumaco ya no ocupe el primer lugar de siembra de cultivos de uso ilícito. Así erradicamos, sustituimos, formalizamos y titulamos.

Señores Presidentes, esta misiva es un clamor por el cuidado de la vida. Nariño no merece, bajo ninguna circunstancia, ser arrastrado de vuelta al pasado. Las comunidades de este rincón colombiano han decidido no ser parte de un destino trágico. Nos negamos, rotundamente, a repetir los dolores y las sombras que padecimos antes de 2023, mucho más cuando la inversión está llegando a todo el territorio nariñense afectado por años de guerra y dolor en forma de infraestructura vial, nodos estratégicos de conectividad, expansión de la educación superior en las regiones, programas de salud, agua y saneamiento básico.

Hoy, los Diálogos Regionales de Paz que se desarrollan en Nariño avanzan con una determinación sin precedentes con resultados puntuales en acuerdos humanitarios, disminución del reclutamiento infantil, destrucción de material de guerra, hallazgos de personas dadas por desaparecidas, amplia inversión social, gestión de recursos para la transformación territorial, el compromiso de las comunidades de sustituir 20 mil hectáreas de coca por cultivos lícito, entre otros logros que dan cuenta del modelo de diálogo social implementado. Un eventual rompimiento de estos procesos o la falta de entendimiento entre sus visiones estratégicas no solo sería un revés diplomático, sino que significaría un escalamiento de la violencia que nuestras montañas y costas ya no pueden soportar. La ruta que hemos elegido como país y como región es la de buscar soluciones y alternativas que reduzcan el conflicto, no que lo alimenten.

Por eso los insto a considerar a Nariño como el escenario donde la seguridad nacional de los Estados Unidos y la transformación social de Colombia pueden abrazarse bajo una cooperación amigable, humana y ética. Si logramos que este territorio sea ejemplar, habrán demostrado al planeta que existe un camino intermedio donde la tecnología y la fuerza del norte se unen con la resiliencia y la riqueza del sur.

Imaginen el legado: un corredor fronterizo seguro, una economía legal floreciente y una reducción drástica del flujo de drogas hacia el norte, no solo por la fuerza del imperio del orden, sino por la intensidad de la prosperidad. Si logramos que Nariño sea ese territorio ejemplar, el mundo entero mirará hacia este encuentro del 3 de febrero como el momento en que dos líderes visionarios decidieron escribir una nueva gramática para la paz mundial.

Les propongo convertir a Nariño en un “Escenario de Construcción de Confianza”, desde un plan piloto que se componga de inversión estratégica en el Puerto de Tumaco, en la formalización minera y el impulso a la transición energética para que la legalidad sea más rentable que el crimen. Así como en la activación de proyectos de respuesta rápida —escuelas, centros de acopio, puestos de salud, inversión en emprendimientos — en las zonas de conflicto fronterizo para reconstruir lo que la guerra rompió.

En Nariño estamos listos para que la inversión internacional, los créditos de carbono y la seguridad compartida conviertan este rincón de América en el faro de una nueva era para la paz territorial en condiciones de seguridad y transformación social.

Los hombres de Estado se conocen por las guerras que evitan y por las naciones que construyen. En Nariño, la mesa está servida para su mayor victoria política. No permitan que la esperanza de un pueblo que ya decidió por la paz sea defraudada.

Con profunda admiración

Luis Alfonso Escobar Jaramillo
Gobernador del Departamento de Nariño

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