Con la participación de comunidades, alcaldías, universidades, autoridades indígenas, consejos comunitarios y el sector educativo, Nariño avanza en la construcción de una ruta metodológica de educación ambiental que responderá a las necesidades de cada municipio.
- 20 instituciones educativas fueron priorizadas para fortalecer sus Proyectos Ambientales Escolares durante esta vigencia.
- 244 instituciones educativas hacen parte del alcance de las estrategias de educación ambiental que se buscan consolidar en el departamento.
- Cinco mesas de trabajo construirán la ruta desde la educación formal, no formal, interculturalidad, comunicaciones y sector privado.
La construcción de esta ruta parte de una premisa: la educación ambiental debe responder a las características, problemáticas y oportunidades de cada territorio. Por eso, la jornada recogió experiencias y propuestas que permitan definir metodologías y acciones acordes con las realidades de Nariño.
Viviana Meneses, Coordinadora del Programa de Educación Ambiental, explicó que el propósito es recopilar información directamente desde los territorios para definir la ruta metodológica de esta vigencia. El proceso se desarrolla a través de cinco mesas en las que se identificarán problemáticas, metas y apuestas territoriales para establecer metodologías y productos que permitan avanzar en educación ambiental.
A esta estrategia se suma el trabajo con las 244 instituciones educativas del departamento, desde las cuales se busca incorporar la educación ambiental en los procesos de planeación y fortalecimiento institucional.
Luis Felipe Bastidas, Gestor del Programa de Educación Ambiental de Corponariño, señaló que los retos ambientales de Nariño requieren respuestas construidas desde el contexto y el diagnóstico de cada región. En este proceso se vincularán nuevas metodologías para los PRAE, junto con estrategias de educación no formal dirigidas a las comunidades y un componente intercultural que incorpora los conocimientos y perspectivas de pueblos indígenas, comunidades afro y pueblo gitano.
La ruta también contempla un componente de comunicaciones para divulgar conocimientos y experiencias ambientales, así como la participación del sector privado mediante acciones de responsabilidad social y ambiental. Las universidades tendrán un papel transversal en la investigación y en la generación de conocimiento para comprender mejor las problemáticas del territorio.
Para Daniel Payán, rector de la Institución Educativa Agropecuaria del Río Sanquianga de Olaya Herrera, la participación de territorios alejados de la capital departamental permite que sus experiencias y necesidades sean escuchadas dentro de las decisiones ambientales:” Preparar a niños, niñas y jóvenes desde hoy permite que las nuevas generaciones tengan mayores herramientas para conservar sus municipios y hacer un uso responsable de los recursos naturales”.
La iniciativa también reconoce que Nariño cuenta con experiencias educativas que ya han trascendido el departamento y que pueden servir como referentes para otros territorios. El propósito ahora es conectar esos aprendizajes, las necesidades locales y las capacidades institucionales para construir una ruta que haga de la educación ambiental un proceso permanente dentro y fuera de las aulas.
